El ejercicio de autoridad ilimitada por parte de Tassilo III

Como duque (dux Baiuvariorum; 770-72: dux regni), T. reclamó y ejerció una autoridad ilimitada en su Baviera. Esto incluía el derecho de pasar el ducado y dividirlo entre sus hijos. Los cronistas y notarios contemporáneos alabaron a T. como un príncipe (princeps; summus princeps) e interpretaron su posición como un director ducal que se acercaba directamente a la esfera real.

El pueblo franconiano

La posici√≥n y la reivindicaci√≥n de poder de T. se basaban en una imagen propia y un sentido de rango √ļnicos, que era real de principio a fin y se articulaba en sus propias formas de imitatio regis (F.-R. Erkens). Carlos el Grande interpret√≥ esta y la pol√≠tica independiente y sumamente exitosa de T. a m√°s tardar desde 781 – despu√©s de largos a√Īos de acuerdo mutuo – como un desprecio por el pueblo franconiano.

Supremac√≠a en Baviera y como peligro para su nuevo concepto de gobierno, que ten√≠a como objetivo la eliminaci√≥n de las estructuras aut√≥nomas en las regiones de su imperio. Las tensiones pol√≠tico-militares resultantes culminaron finalmente en el a√Īo 788 con la condena de T. y la completa eliminaci√≥n del agilolf. familia.

Una reconstrucci√≥n m√°s precisa del curso del conflicto y los motivos que llevaron a Karl es posible gracias a la falsificaci√≥n de la representaci√≥n oficial de la familia franca, que s√≥lo se cre√≥ alrededor del a√Īo 790. Reichsannalen considerablemente m√°s dif√≠cil. Casi todas las noticias sobre T., s√≥lo transmitidas aqu√≠, se ven negadas por las √ļltimas investigaciones, siguiendo a M. Becher.

El vasallaje de Karl

Lo que es seguro, sin embargo, es que Karl ahora dio √©nfasis militar a las pruebas de lealtad repetidamente exigidas pero rechazadas por T. Cuando en septiembre de 787 tres francos. Los ej√©rcitos invadieron Baviera, T. Karl se rindi√≥ sin luchar en el Lechfeld el 3 de octubre, renov√≥ su lealtad y proporcion√≥ rehenes, entre ellos su hijo Theodo. Adem√°s, entr√≥ en el vasallaje de Karl por mano p√ļblica y renunci√≥ a su ducado, que recibi√≥ como feudo, entregando simb√≥licamente su cetro.

En el d√≠a de la corte en Ingelheim (junio de 788), Karl hizo que se llevara a cabo el √ļltimo acto de desmantelamiento pol√≠tico y humillaci√≥n personal de su otrora tan poderoso oponente. En un juicio pol√≠tico, la asamblea judicial, compuesta por francos y b√°varos, conden√≥ a T. a muerte por numerosos delitos (infidelidad, conspiraci√≥n con los √°varos, enemistad con los francos).

T. sirvi√≥ de justificaci√≥n formal. s – supuesta – deserci√≥n (harisliz) durante la campa√Īa de Aquitania de Pippin III. 763. El perd√≥n obtenido por Carlos para su primo – un compromiso obviamente forzado (R. Deutinger) – preve√≠a su tonsura forzada y su custodia permanente en un monasterio. El castigo provocativo y humillante de la esquila al cl√©rigo no se llev√≥ a cabo a petici√≥n de T. en Ingelheim, sino s√≥lo el 6. 7. 788 en el cercano monasterio de St. Goar (B. Isphording).

La familia de Tassilo III

Las primeras estaciones de su exilio durante muchos a√Īos fueron los monasterios de Jumi√®ges/Seine y Lorsch. Karl tambi√©n orden√≥ la esquila forzada de toda la familia de T. en Ingelheim y su encarcelamiento en monasterios del oeste del Imperio Franco. De esta manera elimin√≥ para siempre la √ļnica competencia noble que quedaba, que era igual a los carolingios en rango e influencia durante mucho tiempo, tanto pol√≠tica como din√°sticamente – y al mismo tiempo trat√≥ de impedir cualquier forma de memoria y oraci√≥n.

Por orden de Karl, T. regres√≥ a la escena pol√≠tica por √ļltima vez en junio de 794. En el S√≠nodo de Frankfurt, T. confirm√≥ para s√≠ mismo y su familia la renovada renuncia a todas las posesiones y demandas legales en Baviera. Esta puesta en escena p√ļblica ten√≠a como √ļnico objetivo garantizar a los nuevos propietarios y sucesores legales de los Agilolfingers de Baviera una mayor seguridad jur√≠dica.

Despu√©s del 794 se pierde el rastro de T. y su familia; probablemente no es una coincidencia que no se hayan transmitido las fechas exactas de la muerte ni los respectivos lugares de enterramiento. Ya en la Edad Media se inici√≥ el proceso que a√ļn hoy en d√≠a contin√ļa y que hizo de T. un ¬ęlugar de recuerdo¬Ľ.